Zipaquirá tiene aproximadamente 1.988 perros deambulantes (Limite inferior 1.310 – Limite superior 2.666), distribuidos en sus cinco comunas urbanas. Eso no es una estimación al ojo — es el resultado de un estudio científico riguroso, recorriendo la ciudad cuadrante por cuadrante, que acaba de ser publicado en la Revista de Medicina Veterinaria de la Universidad de La Salle (n.° 51, julio-diciembre 2025). Aquí te cuento cómo lo hice, qué encontré y por qué estos datos importan.
Todo empezó con una pregunta sencilla
¿Cuántos perros callejeros hay en Zipaquirá? Parece una pregunta fácil, de esas que cualquiera respondería con un «muchos» o un «demasiados». Pero nadie en el municipio tenía una respuesta respaldada por datos. No había un número, no había un mapa, no había una caracterización de quiénes eran esos animales, cómo estaban de salud, dónde se concentraban ni qué tan bien o mal les iba en las calles.
Esa pregunta fue el punto de partida de un trabajo que tardó años en madurar y que hoy comparto en Pensamiento Animal, el artículo científico que escribí fue publicado en la Revista de Medicina Veterinaria de la Universidad de La Salle, una de las revistas veterinarias reconocidas de Colombia, a parte de ser mi alma mater.

Salir en bicicleta a contar perros: así funciona la ciencia de campo
El estudio se realizó durante marzo, abril y mayo de 2021, en las cinco comunas del área urbana de Zipaquirá, siguiendo los lineamientos metodológicos de World Animal Protection — una organización internacional con protocolos estandarizados para estudiar poblaciones de perros callejeros, comparables con otros países.
Los recorridos se hicieron en bicicleta, los martes, miércoles y jueves entre las 3:00 y las 5:00 de la tarde — el horario en que más perros están activos en la calle, justo cuando los establecimientos comerciales y viviendas sacan sus residuos. El municipio fue dividido en cuadrantes usando Google Earth Pro, y mediante un sistema de aleatorización — es decir, al azar, sin sesgo — se seleccionaron los sectores a recorrer en cada comuna.

La aleatorización garantiza que los datos reflejen la realidad, no lo que uno espera encontrar.
Durante cada recorrido registré en un formulario de observación cada perro encontrado en vía pública sin supervisión visible: sexo, edad, tamaño, raza, estado reproductivo, condición corporal, estado de salud, lesiones y estado emocional. Para no contar el mismo perro dos veces, tomaba fotografías de los ya registrados. Todo a distancia prudente para no alterar su comportamiento.
Los números: ¿cuántos son y dónde están?
La estimación total indica aproximadamente 1.988 ± 678 perros deambulantes en las cinco comunas urbanas. Aquí el desglose:
- Comuna 1: 244 ± 106 perros — densidad: 338,9 perros/km²
- Comuna 2: 768 ± 246 perros — densidad: 552,5 perros/km² (mayor número absoluto)
- Comuna 3: 612 ± 179 perros — densidad: 190,1 perros/km²
- Comuna 4: 108 ± 53 perros — densidad: 30,7 perros/km² (la más baja)
- Comuna 5: 256 ± 114 perros — densidad: 1.066,7 perros/km² (la mayor densidad del municipio)
La comuna 5 llama especialmente la atención: es la más pequeña en extensión (0,24 km²), pero tiene una concentración alta de personas en poco espacio, lo que facilita a los caninos el acceso a comida en la calle y dificultando los programas de control. Su densidad canina supera la de localidades de Bogotá como Bosa o Rafael Uribe Uribe.
La comuna 4, en contraste, es la más grande territorialmente (3,52 km²), tiene menos actividad comercial, más espacio sin habitar y concentra la mayoría de los establecimientos veterinarios del municipio — factores que probablemente explican su menor número de perros en calle.

¿Cómo son esos perros? El perfil del canino deambulante en Zipaquirá
Más allá del número, el estudio caracterizó a esta población:
- Raza: más del 85% son mestizos en todas las comunas.
- Edad: predominan los adultos (1-8 años). Los cachorros son pocos — suelen ser rescatados o adoptados rápidamente.
- Tamaño: la mayoría son medianos (11-25 kg). En zonas urbanas con viviendas pequeñas, aparentemente los perros grandes tienden a ser menos tolerados, y algunos terminan en la calle.
- Sexo: hay más machos que hembras en casi todas las comunas. Una razón probable: en Zipaquirá es común rescatar hembras en celo para esterilizarlas, y muchas no regresan a la calle.
- Estado reproductivo: en la mayoría de las comunas predominan los perros castrados — reflejo del trabajo de fundaciones u organizaciones rescatistas (un saludo para Fundación Voz Animal, Fundación mi Última Pulga, Fundación Iris Hermosos Colores y demás compañeros que desde 2011 han trabajado en esterilizar y aquí se ven los resultados) y la alcaldía municipal de Zipaquirá en sus diversas administraciones. La excepción es la comuna 2, donde hay más animales enteros, esto probablemente a la dificultad de llevar los animales a las jornadas que se centraron en otras comunas y también porque en esta comuna carece de establecimientos veterinarios.

¿Cómo están de salud? Bienestar animal en las calles de Zipaquirá
Aquí la noticia es, en términos generales, relativamente buena:
- Condición corporal: más del 68% presentó condición ideal. Ningún perro fue clasificado en desnutrición severa. Tienen acceso regular a comida.
- Estado de salud: más del 85% presentó estado de salud excelente. No se encontraron animales en estado grave o crítico.
- Lesiones: las más frecuentes fueron en piel (zonas alopécicas, posiblemente dermatitis alérgica a la picadura de pulga o alimentaria, sarna demodécica, entre otras) y lesiones locomotoras, probablemente por atropellamientos — especialmente en la comuna 3, zona de alto tráfico vehicular.
- Estado emocional: la mayoría estaba tranquila ante el observador. La comuna 5 mostró más animales con comportamiento ofensivo, relacionado con territorialidad y falta de socialización.

La mayoría de los perros callejeros de Zipaquirá están bien en su condición corporal, saludables y son tranquilos. Pero eso no significa que su situación sea aceptable.

¿Qué nos dicen estos datos sobre el problema de fondo?
Los resultados no son solo cifras — son una radiografía de dinámicas sociales, económicas y culturales. El nivel socioeconómico influye directamente: la comuna 2 (estrato medio-bajo) tiene más perros en calle, menos acceso a veterinarios y más animales enteros. La comuna 4 (estrato medio-alto) tiene menos perros y más clínicas veterinarias. Es un patrón que se repite en estudios similares en Bogotá y América Latina.
También hay un fenómeno cultural detectado en la comuna 5: los residentes asocian el aumento de perros callejeros con el abandono — muchos animales son dejados en la vía pública cuando sus tutores se mudan. Esa práctica, además de ser ilegal, genera riesgos de transmisión de enfermedades y conflictos sociales.
Y esto es clave: la esterilización es importante, pero no es suficiente por sí sola. Muchos perros esterilizados del estudio siguen en la calle. El problema es también de abandono, tenencia irresponsable y falta de educación sostenida.

Un trabajo que nació en las calles de Zipaquirá
Recorrer cada comuna en bicicleta, cuadrante por cuadrante, con un formulario en mano y tratando de no asustar a los perros que observaba desde lejos… fue una experiencia que me enseñó tanto como cualquier libro. Este artículo es un primer paso — y espero que sea útil para las autoridades locales, las organizaciones que trabajan por los animales en Zipaquirá y Cundinamarca, y para colegas que quieran replicar esta metodología en otros municipios de Colombia.

Los datos son el primer paso. La acción sostenida es lo que transforma la realidad de los animales.
Cómo citar el artículo
Buitrago Espíndola, OJ. Estimación poblacional de caninos deambulantes en comunas del municipio de Zipaquirá, Cundinamarca (Colombia), 2021. Rev Med Vet. 2026;(51):e5148. https://doi.org/10.19052/mv.vol1.iss51.5148

